COSMÉTICA NATURAL

 

¿Qué significa “natural”?

En el taller de Holistic Experience sólo se elabora cosmética fresca, artesanal, natural, de proximidad y de calidad. La etiqueta “natural” por sí sola no es suficiente para poder asegurar que un producto es bueno y de la mejor calidad. Yo prefiero denominarla “cosmética buena” o “de calidad”.
Es fresca porque se elabora bajo pedido y no hay stock. Tiene ingredientes “vivos”, biológicos.
Es artesanal porque se elabora manualmente o con ayuda de aparatos caseros, pequeños y sencillos.
Es natural porque todos los ingredientes que se utilizan están seleccionados buscando que tengan las máximas garantías de que no están procesados o adulterados, y que no lleven productos sintéticos añadidos. También se busca que las materias primas sean originales, genuinas, y no falsificaciones. Puede sonar extraño, pero se falsifican algunos aceites esenciales, los hidrolatos o aguas florales, y algunos aceites vegetales están muy adulterados. Si queréis ver un ejemplo, leed este post que escribí sobre la falsificación del agua de rosas.
Es de proximidad porque está elaborada íntegramente en Barcelona, y no puede viajar muy lejos porque es más delicada que la cosmética convencional. Intento que las materias primas que compro sean de la tierra, pero esto no siempre es posible. Por ejemplo, si te encanta el Patchouli y lo quieres en tu crema o perfume, tendremos que importarlo necesariamente.

La CALIDAD, para mí, es el conjunto de todos los factores que acabo de describir. Una cosmética buena tiene que ser fresca, que conserve la mayor parte de sus nutrientes originales; elaborada artesanalmente y sin prisa, y con ingredientes naturales de verdad, no sólo que tengan una etiqueta donde dice que son naturales. También es importante que lleve el mínimo de química posible, y si puede ser, que no lleve.
Todo esto tiene como contrapartida que no la podemos tener 2 años en un armario o en una tienda sin que le pase nada.
La parte positiva es que la cosmética buena no engaña a nuestra piel: la cuida de verdad, le aporta beneficios a medio y largo plazo, no tiene efectos nocivos para nuestra salud, la podemos personalizar al gusto, es respetuosa con nosotros y con el medio ambiente, y además es mucho más agradable a nuestros sentidos.

Porque no hablo de la etiqueta “ecológico”?

Es mi opción, y quizás otros artesanos opinen diferente. Por mí, ecológico no es sinónimo de bueno. Ahora imaginemos que uso 3 ingredientes ecológicos de los 4 de una fòrmula, y el cuarto es un conservante sintético. No le veo la gracia por ninguna parte. O quizás un ingrediente es ecológico (que nunca lo acabaré de saber seguro) y viene de un país asiático. Resumiendo, yo me quedo con el concepto “calidad” que os he explicado, puesto que no veo razonable pagar tres veces más por una etiqueta.

Sabéis que muy a menudo aquello que está etiquetado como “natural” es un engaño?

No es extraño que nos engañen incluso con esto, porque lo natural vende!
Aquí os dejo un enlace donde encontraréis más información.
El engaño de lo natural: Claves para distinguir un cosmético natural o ecológico